El Programa Las Víctimas Contra Las Violencias del Ministerio de Justicia y Derechos Humanos, con la coordinación de la Dra. Eva Giberti, tiene como finalidad principal poner en conocimiento de la víctimas cuáles son sus derechos para exigirle al Estado el respeto de los mismos y la sanción de las personas violentas que la hayan agredido. De este modo, se busca que la víctima supere su pasividad y reclame por sus derechos.

jueves, 25 de octubre de 2012

"La cultura impuesta"

UN WICHI DETENIDO POR LO QUE EN SU COMUNIDAD ES UNA NORMA. Lo acusaban de violar a su hijastra, pero la comunidad lo defiende. Sostienen que puede tener pareja con la hija y la madre.

Publicado en Página/12. "Sociedad".
Lunes, 22 de Octubre de 2012.

Un caso judicial suscitado en una comunidad wichí de la provincia de Salta generó un debate académico, jurídico y ético. En 2005 un hombre de 28 años, miembro de una población de esa etnia próxima a Tartagal, fue detenido, acusado de la violación de su hijastra, una chica de menos de 13 años que estaba embarazada. La comunidad aborigen salió en su defensa, aduciendo que, de acuerdo con sus pautas culturales, se admite el matrimonio de un hombre con dos mujeres, y que en esa comunidad se considera que las chicas, a partir de la menstruación, están en condiciones de elegir compañero sexual. El acusado estuvo preso durante siete años y medio, hasta hace unos pocos meses, y el juicio oral no llegó a concretarse. Una antropóloga de la UBA, dedicada a los derechos indígenas, sostuvo que el acusado “había tenido una actitud de responsabilidad y protección hacia la madre y la hija” y que “en esa comunidad, el hecho de que aceptara a las dos implicaba que tenía capacidad para sostener dos familias nucleares”. Una abogada, profesora de Derechos de los Pueblos Originarios, sostuvo que en el proceso judicial “se dieron por supuestas las normas de la cultura occidental dominante” y que “la noción de un Estado intercultural es desconocida por los jueces”. En cambio, un juez con experticia en cuestiones de abuso sexual infantil sostuvo que “wichí o no wichí deben aceptar la Convención de los Derechos del Niño, por la cual se es niño hasta que se cumplen los 18 años” y advirtió que “cuando se acepta el abuso por provenir de una determinada cultura, esto es inmediatamente transferido a la normalización de otras situaciones de abuso”.


"Esa brecha entre la esclavitud y la libertad"

En los barrios populares los hijos e hijas son un bien social que se cría en la comunidad, al abrigo de las redes fundamentales para la supervivencia. En la clase media, sin embargo, los hijos son tus hijos y la madre es quien debe sacrificarse o convertirse en malabarista si quiere sostener su vida y sus proyectos. Esta observación es la que llevó a la editora Tamara Domenech a idear un libro con textos de 33 escritoras diversas que tejen desde sus reflexiones sobre la maternidad esa red fundamental para la supervivencia, sea en la clase que fuera.

Publicado en Página/12. "Suplemento LAS12"
Viernes, 19 de octubre de 2012
Por Flor Monfort

Desde que salió la ley de matrimonio igualitario en nuestro país, en 2010, mucho se dijo sobre las “nuevas formas familiares” que asomaban como estructuras visibles que ahora tenían marco legal. Lo cierto es que fue la legalidad lo que les dio protagonismo a las “nuevas familias” pero no existencia. Estaban allí, mucho antes de tener nombres y apellidos en diarios de tirada nacional, desarrollándose, creciendo y gestando lazos más allá de los biológicos, más allá de los estrictamente estipulados por alguna carta de presentación dogmática que establece aquello de la “familia normal” o “familia tipo” y que manda un papá hombre, una mamá mujer y la parejita de hijos nene y nena.

El avance en las técnicas de reproducción asistida también es un pilar gracias al cual pensar en que esas familias homoparentales tienen la posibilidad de crecer, así como de dar un hijo a mujeres sin pareja o con dificultades para concebir. Las trabas de la adopción y la posibilidad de incluir este tema en la agenda pública para pensar en una ley nacional que agilice los trámites y les dé hogar a los niños y niñas que lo necesiten también es un antecedente que planta bandera. Efectivamente hay nuevas formas familiares y hay que darles espacio para que respiren y se expandan.

"La estrategia sin sotana"

Las organizaciones que militan en contra del derecho de las mujeres a decidir sobre sus cuerpos y sus vidas, autodenominadas pro vida o pro familia, tienen en Argentina y el mundo una red que blanquea los dogmas con el jabón de la sociedad civil y el discurso de los derechos personales. Y, junto a los llamados expertos en bioética, son el nuevo brazo ejecutor de los sectores más fundamentalistas.

Publicado en Página/12. "Suplemento LAS12".
Viernes, 19 de octubre de 2012

Por Luciana Peker

La mujer había sido violada en distintos prostíbulos donde era explotada por redes de trata. Logró escapar. Pidió un aborto no punible que fue vociferado por el jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, Mauricio Macri. La asociación Pro Familia presentó un amparo ante la jueza Myriam C. Rustan de Estrada –que ahora enfrenta un jury de enjuiciamiento– y logró suspender la práctica. Después, la Corte Suprema de Justicia volvió a darle a la mujer el derecho contemplado por el Código Penal desde 1921. Pero no se trata de un caso sino de muchos.

No fue un error, un exceso, ni una excepción. La estrategia de los sectores más conservadores es utilizar a supuestos expertos/as en bioética o a asociaciones pro vida o pro familia para obstaculizar los abortos legales, manipular a las víctimas (a las que suelen atormentar con imágenes falsas de fetos “llorando” o tentarlas con ofertas económicas) y generar una falsa polarización en la opinión pública. No se trata de actos o personajes aislados, sino de una estrategia que funciona en la Argentina y en el mundo.