El Programa Las Víctimas Contra Las Violencias del Ministerio de Justicia y Derechos Humanos, con la coordinación de la Dra. Eva Giberti, tiene como finalidad principal poner en conocimiento de la víctimas cuáles son sus derechos para exigirle al Estado el respeto de los mismos y la sanción de las personas violentas que la hayan agredido. De este modo, se busca que la víctima supere su pasividad y reclame por sus derechos.

martes, 29 de mayo de 2012

"Ciencias sociales y políticas cientificas"

Página/12. "Universidad".
Martes, 22 de Mayo de 2012.

Por Norma Giarracca.
Socióloga (UBA), ex asesora para las ciencias sociales de la
Secretaría de Coordinación Académica del Conicet (1984-1988).

En estos días, a raíz del nombramiento del nuevo presidente del Conicet, doctor Roberto Salvarezza, nuevamente hubo opiniones, incluso del propio funcionario, sobre el papel que cumplen las ciencias sociales y una supuesta disminución del peso de las mismas como acto necesario en el diseño de la sociedad argentina actual. Parecería que no es el turno de las ciencias sociales ni de las ciencias básicas; se trata de alentar el desarrollo tecnológico para sustentar un modelo económico cuya aspiración apunta a un avance en el proceso de industrialización basado en “conocimientos”.

Nos ocuparemos de las ciencias sociales, no sólo por nuestra pertenencia a ellas sino por el esfuerzo invertido en estos años para que lograran el nivel actual. Si recordamos cuándo fueron dejadas de lado, por qué razones y cuánto costó rearmarlas, podremos problematizar mejor nuestras disidencias a estas políticas que ya comenzamos a sufrir. Al retornar a la forma democrática de gobierno, en 1983, las autoridades se preocuparon mucho por lo que había ocurrido con las ciencias sociales durante la dictadura. El Conicet –junto con algunas universidades– fue de las pocas instituciones públicas que incorporaron a los recursos humanos prescindidos y perseguidos durante la dictadura. Pero aún más, aquellas autoridades se preocuparon porque hubiese una política amplia para organizar una “masa crítica” que habilitara un área fuerte y plural.

Después de este impulso del organismo de promoción, que procura sueldos de investigadores, becas de jóvenes y subsidios de investigación, siguieron las universidades públicas, que se animaron a gestar políticas científicas con presupuestos propios que complementaron ese esfuerzo. En 1997 se sumó un nuevo organismo, que fue clave para ayudar a dar un salto importante a los equipos de investigación que se habían estado formando como resultado de aquellas primeras políticas: la Agencia Nacional de Promoción Científica y Tecnológica.


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