El Programa Las Víctimas Contra Las Violencias del Ministerio de Justicia y Derechos Humanos, con la coordinación de la Dra. Eva Giberti, tiene como finalidad principal poner en conocimiento de la víctimas cuáles son sus derechos para exigirle al Estado el respeto de los mismos y la sanción de las personas violentas que la hayan agredido. De este modo, se busca que la víctima supere su pasividad y reclame por sus derechos.

viernes, 6 de diciembre de 2013

“El Estado tiene obligación con las víctimas y las víctimas tienen derecho a que el Estado les aporte una vida sin violencia"



Psicóloga, asistente social, educadora, testigo privilegiado de la historia, en un alto de sus funciones la Dra. Giberti  recibió a la Secretaría General y reflexionó sobre la importancia, durante la primera intervención, de ayudar a los grupos más vulnerables a fortalecerse para encarar una denuncia

“Voy a mandar a hacer tarjetas nuevas que digan irrecuperable según el terrorismo de Estado”, bromea la Dra. Eva Giberti, a propósito de la reciente desclasificación de archivos por parte del Ministerio de Defensa, en los que su nombre aparece asociado a una lista negra de “irrecuperables” según funcionarios del último gobierno militar. Autora de innumerables textos científicos y de divulgación, psicóloga, asistente social, educadora, la Dra. Giberti cuenta con más de seis décadas de trayectoria en la vida pública del país y a sus 84 años de deja de encarar nuevos desafíos.  
Desde hace siete años, la incansable Giberti se encuentra a cargo del programa Las víctimas contra las violencias, creado por pedido del entonces presidente Néstor Carlos Kircher. Formado por un call center que recibe los pedidos de ayuda, y grupo de calle que se movilizan hasta el lugar donde se encuentran las víctimas, el programa comenzará a derivar casos de grooming a la fiscalía especializadas en delitos informáticos de la ciudad de Buenos Aires2.
En un alto de sus funciones, la Dra. Giberti recibió a la Secretaría General y reflexionó sobre el rol del Estado en la asistencia a víctimas de violencia, así como de la importancia, durante la primera intervención, de ayudar a los grupos más vulnerables a fortalecerse para encarar una denuncia
-¿Cómo podría definir al empoderamiento?
-El empoderamiento para nosotros es una pratique, no es una palabra, es un hacer concreto. El programa se llama Las víctimas contra las violencias. Ahí está inmersa la idea de empoderamiento. ¿Por qué? Porque la preposición contra implica hacia la otra persona (o institución/entidad) hostilidad, energía intensa, oposición. Entonces, nosotros vemos a las víctimas (habitualmente mujeres, aunque también niños y niñas) y esa víctima no es una víctima para la “compasión” o la “piedad”. Aparte de lo que significa hacerse cargo de su sufrimiento, para nosotros, la partícula contra implica el empoderamiento. Es decir, que esa víctima salga de la pasividad que tuvo hasta ese momento y durante el tiempo en que nosotros la acompañamos el Estado se haga presente mediante nuestra acción para hacerle conocer sus derechos y además ponerla en contacto de manera que la violencia que ella ha padecido sea resuelta por un Estado que no pudo ni prevenirla ni preverla.
-¿Cómo funcione en la práctica ese empoderamiento?
-La particularidad es que esto es realizado por profesionales enviados desde el Estado que trabajan con la víctima para explicarle cuáles son sus derechos, pero además de contárselos, llevarla en un auto a hacer la denuncia, acompañarla, quedarse en la casa, saber qué hacer con los chicos, saber adónde llevarla. Durante todas esas horas, que son muchas, el empoderamiento funciona de modo discursivo, pero activo. Lo cual quiere decir que si bien la palabra “empoderamiento” a mí me resulta muy antipática, no obstante como la palabra ya se impuso la seguimos porque es la corriente comunitaria. En el tiempo en el que nosotros estamos con la víctima, que es cuando la vamos a buscar, cuando estamos en la casa con ella, que pueden ser dos o tres horas porque a veces tardan en convencerlas para que hagan la denuncia.
Nosotros no tomamos la denuncia, recibimos el pedido de auxilio para llevarla a hacer la denuncia: la empoderamos en el sentido de que usted tiene razón y además si usted tiene miedo y no quiere hacer la denuncia, le explicamos cuánto importa hacer la denuncia. Más aún, le explicamos que el Estado tiene obligación con las víctimas y las víctimas tienen derecho a que el Estado les aporte una vida sin violencia. Tratamos de que entienda que su derecho es el de una vida equilibrada y con pretensión también de que su vida sea una vida alegre. Una vida de bienestar. Entonces, el empoderamiento para nosotros es estar con ella mano a mano, cara a cara, con los chicos a upa.
-El trabajo transcurre en situaciones de crisis…
-El empoderamiento es yo que vengo a trabajar para acompañar a la víctima en el estado en el que está. La cuestión a tener en cuenta cuando se habla de empoderamiento es a quién se va a empoderar. Estas son víctimas que están en estado de shock. Entonces, el trabajo es de largas horas; una vez que las ponemos en contacto con la Oficina de Violencia Doméstica de la Corte Suprema de Justicia (OVD), allí se sortea el Juzgado donde va a tramitarse su caso. Dependiendo de su situación, la acompañamos o no al Juzgado, porque si no la víctima anda con un papelito que dice “aquí están las medidas”, pero ella no sabe exactamente de a qué se están refiriendo cuando le hablan de medidas. Como tenemos en claro que con eso no alcanza, hay un equipo de seguimiento que con el 40% de mujeres a las que atendemos y acompañamos que no quiere hacer la denuncia, seguimos en contacto telefónicamente hasta veinte días después llamándola o yendo a su domicilio.
De modo que, para mí, el empoderamiento es todo lo que ya se sabe que es desde el punto de vista jurídico, en el que hay leyes que empoderan a la mujer. Desde el punto de vista de las prácticas, hay que enseñar a los funcionarios lo que significa que la mujer se haga cargo de sus derechos. Es instaurar o rescatar la posibilidad de lucha, porque el empoderamiento no circula, no fluye solamente porque le expliquemos que tienen derechos. Sino que de lo que se trata es de motivar en la víctima la capacidad de lucha, de enfrentamiento y de disminuir en la medida de lo posible sus temores, sus miedos y muchas veces sus terrores. Cuando el terror es muy fuerte, no hay empoderamiento que valga. Los poderes que tenemos las mujeres son distintos y lo que ocurre es que se enfrentan siempre con poderes hegemónicos. Cuando uso la palabra lucha la uso concretamente. La capacidad de empoderamiento depende de la capacidad de lucha de quien la ejerce.
-¿Qué herramientas teóricas utilizan para evaluar el riesgo de las víctimas?
-Depende de la formación de la persona que asiste en el callcenter. Nosotros no tenemos un protocolo de trabajo para medir el riesgo en la atención telefónica porque eso es imposible. Hay gente que lo mide, pero nosotros no podemos. Es un trabajo de entrenamiento por parte de la persona que está al teléfono. Una persona recién recibida como psicóloga no puede ir al teléfono, acá los profesionales tienen como mínimo cinco años de experiencia como recibidos para poder optar trabajar en el teléfono y después tienen tres meses de entrenamiento. Hace tiempo que no estamos tomando gente, pero esta es la línea de formación.
Tengo muchos casos para demostrarles que la evaluación depende de la escucha, donde se genera un acuerdo entre quien escucha y la víctima.
-¿No contemplan el desarrollo de un protocolo?
-Hace 7 años que trabajamos sin protocolo. Además, me pregunto exactamente qué quiere decir un protocolo, ¿para qué se usa? ¿Cuándo se usa y quién lo usa? Alguien habla de protocolo cuando nunca ha escuchado a las víctimas de violencia familiar en el teléfono: que se corta, que vuelve a llamar y que está escapada, que tiene a los chicos llorando y que uno en el horizonte siente a los perros que están ladrando. Es muy difícil protocolarizar eso. No hay que confundir el rigor del protocolo, que nosotros ya podríamos hacer después de siete años, con la manía clasificatoria. Creo que es un problema epistemológico que hay que revisar con mucho cuidado.  Lo que sí tenemos es un sistema perfectamente informatizado que se llena de manera muy cuidadosa. Tanto es así que nosotros podemos hacer estadísticas con lo que registramos: barrios, horas, niños, víctimas, aumento de llamados ingresados, aumento de llamados por primera vez, llamadas de personas transgénero, aumento de intervenciones en domicilio, aumento de víctimas atendidas.
-¿Quiénes van específicamente al campo para contener a la víctima?
-Van una psicóloga o psicólogo y una trabajadora o trabajador social y dos policías, aunque últimamente hay problemas con esto y va uno solo, que está mal. Es mixto el equipo. En los casos de violencia sexual tenemos un equipo en el que son solamente mujeres. Van en un móvil no identificable. El policía baja y dice que llegó el cuerpo interdisciplinario o llegó el cuerpo de violencia si es que se presenta. Su función es entrar y mirar a ver si podemos bajar. El policía va para ver dónde entramos nosotros. Además, se queda porque sabe que el golpeador puede volver o algún compadre del sujeto. Después acompañamos a la persona a la OVD las 4 o 5 hs que tiene que esperar. De ahí muchas veces, dependiendo de la situación en la que está la mujer, la acompañamos al juzgado que le tocó para que le den las medidas porque hay mujeres que no tienen idea de lo que le están hablando. Después, suponiendo que no haya querido hacer la denuncia, el equipo de seguimiento hasta 20 días sigue llamando por teléfono preguntándole cómo está. Y después lo que hacemos si es un sábado, la OVD no se hace cargo de la víctima, entonces nosotros vemos donde la dejamos a ella y a sus chicos. Ene l refugio es muy difícil porque está siempre lleno. Entonces buscamos casas de una prima, de una madre, de una tía. Si son personas de una comunidad, eso es lo más rápido, porque hablamos con gente de la comunidad y ésta inmediatamente toma alguna medida para paliar y pasar la noche.
-¿Cuál es el balance que ustedes hacen de estos siete años de gestión?

-Los logros a mí se sobrepasaron. Cuando propuse este programa fue porque vino Néstor Kirchner con un diseño básico de Aníbal Fernández que fue el que me llamó y me dijo que quería crear un primer equipo para poder detener a los violadores. Me contaba que el Presidente estaba muy preocupado por las mujeres víctimas de violación, porque no vuelven a hacer la denuncia ante el Juzgado una vez hecha en la comisaría. Esto sucede porque en la comisaría les hacen preguntas no debidas. Hoy en día ellos tienen una orden muy concreta: víctima de violación que llega se llama al Juez o al Fiscal para hacer la carátula y a nosotros al mismo tiempo, porque no pueden tomar la denuncia hasta que no estemos nosotras. Vamos en un auto que tiene que ir a toda  velocidad con solamente dos mujeres que llevan a la víctima al Hospital para tomar la medicación contra la posibilidad de VIH y de embarazo. Luego la llevamos donde ella quiera ir, a su casa o donde nos diga, y después empieza el seguimiento. Nunca queda sola la victima de violación. Ella va a tener que ir a identificar al agresor en las pantallas de la Policía Federal con nosotras. Luego, lo más importante, cuando tiene que hacer la declaración ante el juez o fiscalía, donde tenga que hacerla, nosotros lo que hemos logrado es que de acuerdo a las pautas internacionales si la víctima si quiere nosotras la acompañamos. Ella puede decirle al magistrado, sin ser menor, que la acompañemos. Por otro lado, el programa ha crecido también a nivel nacional. El programa 137 existe en Chacho hace año o año y medio y Misiones hace cuatro, cinco meses. El 25 de noviembre se hace un gran festejo por esto. En Salta también nos llamaron para volcar el programa, que es una provincia con características propias, tradicionales muy fuertes. La senadora Sandra Escudero nos está llamando para que vayamos. A mí se me fue de las manos el Programa. Tengo un equipo fantástico, empezamos siendo tres personas y ahora somos 200.

jueves, 21 de noviembre de 2013

Psicoanálisis y víctimas



 Por Eva Giberti

Este trabajo fue publicado en la revista Cliniques Méditerranéennes Nº 88 en octubre de 2013 y evidencia la atención que se dedicó al programa Las Víctimas contra las Violencias del Ministerio de Justicia y Derechos Humanos de la Nación. Originalmente en francés, edito su traducción y reducción selectiva que señalo entre paréntesis (...).
Pretende dar a conocer un estilo de intervención frente a la violencia conyugal que complementa y contradice las prácticas habituales mediante las cuales las víctimas deben presentarse como tales ante consultorios o instituciones.
Como el problema ha dejado de ser privado, la elección consciente e inconsciente de cada pareja se desarrolla en circuitos asimétricos en los que el poder de daño físico y las predilecciones públicas y sociales juegan habitualmente en beneficio del varón.
Nuestros equipos eligen otras estrategias, modifican la relación con la víctima pero advertimos que ésta puede tener bloqueada cualquier salida habilitante de concepciones simbólicas y que retorne a vivir con el sujeto maltratante y a compaginar nuevamente una dupla de sufrimientos.
Sin más pretensión que exponer un nuevo estilo de acercamiento a la víctima, templado por perspectivas psicoanalíticas y limitado por sus posibilidades personales y por su entorno, se presenta este texto que además propone considerar las complejidades que se involucran en la génesis del problema.

 

Planteo sociopolítico


Este planteo está inspirado en una bibliografía internacional que incluye la violencia conyugal entre sus prácticas, se inscribe en el orden de los procesos de opresión y sometimiento que caracterizan las culturas y políticas patriarcales y exceden el paradigma sexo/género. Los procesos de opresión se ponen de manifiesto en las segregaciones de las etnias, en las diversas modalidades económicas y culturales y legitiman las desigualdades en favor de estas políticas reguladas por el sujeto activo, reconocido como “el señor”, caracterizado por ser blanco, educado, que dispone de múltiples bienes y es heterosexual.
Mi reflexión psicoanalítica se relaciona con la exposición de los diferentes aspectos del texto, considerando las alternativas que el psicoanálisis ha aportado frente a estas violencias que abarcan no sólo la violencia física sino la psicológica, la económica, la simbólica, la obstétrica y las diversas formas mediante las cuales los discursos promueven esta forma de agresión hacia la mujer en la vida de pareja.
La tesis acerca de la perversión narcisista entre los miembros de la pareja constituye un aporte de sensible importancia, así como el texto de M. F. Hirigoyen (1998). Distintos autores ofrecen perspectivas esclarecedoras si bien parciales a la luz de las observaciones que realizamos trabajando en terreno con las víctimas de violencia conyugal recientemente golpeadas que solicitan asistencia urgente desde sus domicilios.

 

El Call Center y el Equipo en domicilio


Este programa realiza sus actividades desde marzo de 2006 en la ciudad de Buenos Aires. Actualmente el programa ha instalado el modelo también en Chaco y en Misiones.
El Equipo de Violencia Familiar inaugura un estilo único en América latina. Las víctimas de violencia (o algún vecino que escucha sus gritos) llaman por teléfono a un número gratuito, el 137, que es atendido por cinco operadoras (psicólogas con formación psicoanalítica) en un call center que funciona las 24 horas durante las 365 días del año. Cuenta con 120 psicólogas y trabajadoras sociales y cuatro abogadas en guardia telefónica pasiva para ser consultadas ante cualquier duda. De acuerdo con las características del llamado se dispone la salida de un automóvil policial rumbo al domicilio de la víctima. Dicho vehículo está tripulado por dos policías, una psicóloga y una trabajadora social (puede ser un hombre y una mujer) y se dirigen al domicilio de donde ha surgido la llamada. Se trabaja en la escena donde se produjo la violencia. Lo cual constituye una diferencia sustantiva con todos los modelos de atención a víctimas que eligen presentarse ante una institución.

 

Quiénes son estas víctimas


Del universo heterogéneo que conforman las mujeres golpeadas, solamente nos ocuparemos de un 40 por ciento de ellas: las que llaman solicitando auxilio pero no desean denunciar al golpeador. Es decir, las que se encuentran en un riesgo específico.
El programa no recibe denuncias: se ocupa de trasladar a la mujer a la instancia jurídica donde ella podrá denunciar. Nuestras estadísticas indican un 60 por ciento de mujeres que denuncian el maltrato recibido y solicitan una intervención jurídica sancionadora para el golpeador. Pero existe una cifra “negra” de mujeres que no consienten en denunciar. Nuestro trabajo reside en acompañarlas, intentar explicarle la necesidad de la denuncia y la garantía que para ella significa introducir ese antecedente. Enfrentamos un problema ético: por una parte se niegan a ser atendidas si intentamos demostrarles sus derechos y la protección que la denuncia implica para ella y sus hijos. Por otra parte, nuestra legislación (ley 26.485/2010) obliga al funcionario a dejar constancia de la denuncia ante la violencia que la mujer evidencia. Dado que las intervenciones duran aproximadamente entre cinco y seis horas (mientras se conversa con ella, serenándola, se acoge a los niños aterrorizados y escondidos en distintos lugares de la casa, se la acompaña para que busque sus documentos ya que a menudo el atacante los ha localizado destruyéndolos para evitar que ella proceda legalmente), confiamos en lograr que acepte denunciar. Difícilmente lo logramos.

 

Los llamados telefónicos solicitando ayuda (...)


En las víctimas que padecen cronicidad del maltrato físico (ocho o diez años) el llamado es diferente de aquel que registra uno o dos años. Ambos, con diferentes tiempos lógicos y cronológicos, podrían entenderse como la interrupción de la espera de lo inevitable y habitual, conjugando la evidencia del golpe con la frase “ya no puedo más, me va a matar”, buscando que se desencadene un alivio logrado con la mediación de la terceridad que nosotras representamos en nombre del Estado. Se incorpora una suplencia yoica que representa la opinión del colectivo social en relación con un episodio caracterizado como violencia contra la mujer. (Giberti, 2011)
El trato posterior con estas mujeres marca una diferencia entre quien solicita ayuda coyunturalmente y quien lo hace después de muchos años “acostumbrada” desde un estado de sopor, somnolencia y de abulia, sacudido en esa oportunidad por la violencia extrema del ataque, momento en que habilita la palabra. A veces impulsada por una amiga.

 

Este trabajo, ¿es una aplicación del psicoanálisis?


“El psicoanálisis, lo sabemos, bien, es a la vez una técnica y un conocimiento: poder,acción y comprehensión siempre en un horizonte de ciencia.” Blanchot (2012)
Alguien podría preguntarse si los psicoanalistas deben formar parte de esta actividad. Las consultas por violencia familiar se multiplican en hospitales y consultorios privados y el psicoanalista recién toma contacto con la víctima horas después de sucedido el episodio de violencia. No dispone de la perspectiva que evidencia la visión de la casa dañada por la violencia. Dato que sin ser imprescindible para un psicoanálisis ilustra la situación de la cual proviene la víctima (...)
Fue complejo trasladar el posicionamiento psicoanalítico de las jóvenes psicólogas a las prácticas en terreno (Giberti, 2011), pues estaban acostumbradas a trabajar en consultorio y su convicción residía en afirmar que un psicoanalista sólo debe intervenir de ese modo (Giberti, 2010) (Giberti, 2012). Por otra parte, la formación académica las había preparado para “estar dispuesta a creer que sabe algo, dado que dispone de un vocabulario y de un marco supuestamente científico, en los que la verdad no tiene más que acomodarse. Entonces a partir de una posición de fuerza no ya como un puro oído, un puro poder de escuchar, sino como un saber que desde un principio sabe mucho (...)” (Blanchot, 2012)

 

Aportes psicoanalíticos posibles...


En el modelo que nos ocupa es notorio el estado de abulia e inermidad que permite hipotetizar una desestimación del afecto (McDougal, 1987) (Maldavsky, 1995), incluyendo pánico en diversas oportunidades como describe Maldavsky (1995) que les impidió solicitar auxilio desde el comienzo de los malos tratos y pensar en un arrasamiento de la subjetividad, una abolición de la misma originada desde los inicios del mundo anímico.

 

El afecto


Es conveniente aclarar a qué nos referimos: Freud (1895) sostiene que existen dos grandes contenidos iniciales de conciencia: la percepción y el afecto. El afecto, acerca del cual Freud se pregunta, es el primer contenido de lo anímico, es una conciencia de los estados y procesos pulsionales y por lo tanto algo nuevo (Maldavsky, 1997), una neoformacion; mientras las percepciones son contenidos de conciencia que capturan el mundo externo. Los neurobiólogos han investigado este campo localizando componentes neuronales del desarrollo de la conciencia. Al respecto los estudios de Pribram (1969) han sido esclarecedores sobre todo respecto de la conciencia, y más recientemente, Crick. F y Koch. C (1990), mencionados por Maldavsky, D. (2002), quien ha citado “algunos de los desarrollos recientes en neurociencias que pueden ser afines con el psicoanálisis”.
Freud aclara que el afecto constituye una cualidad, la cual se desarrolla en la conciencia. La falta de captación de esta cualidad deja al individuo carente de subjetividad. En esta metapsicología de la conciencia inicial, la falta de conciencia impide la aparición de vivencias, las cuales tienen tres componentes: una percepción, un afecto y un componente motriz, siendo estas vivencias la fuente del desarrollo de huellas mnémicas. En estas vivencias lo nuclear es el afecto, porque de lo contrario las percepciones carecen de significatividad, y lo mismo ocurre con la motricidad. En lugar de un universo cualificado predomina la monotonía propia del mundo no cualitativo, que queda representada no por huellas mnémicas sino por números, como lo destacó Lacan (1972) (...).

 

La desestimación


En cuanto a la desestimación, Freud (1914) sostuvo que era una defensa que en general se opone a lo nuevo. Y como el afecto es lo primero nuevo en constituirse en la vida psíquica, la defensa puede interferir el desarrollo del mismo.
Cuando el afecto es desestimado, en lugar del dolor psíquico surgen los estados de abatimiento e inermidad, justamente ante la presencia de un dolor sin sujeto capaz de sentirlo, sin conciencia de ello.
Dado que el afecto no ha aparecido como algo nuevo, no surgen contenidos de conciencia capaz de cualificarlos ni una subjetividad como producto de esa conciencia inicial. Suponemos que éste es un estado de posible aparición y desarrollo en estas mujeres que no se atreven a denunciar. No obstante, subjetividad y conciencia pueden ser recuperadas posteriormente.
Estas apreciaciones parecen coincidir con las historias tempranas de estas mujeres que han soportado durante años, inclusive la infancia, malos tratos de diversa índole coronados por golpes reiterados, todo ellos incluido como “esperable” en el sentido de lo que puede suceder sin que ellas, inermes, puedan hacer consciente el peligro además de la violación de sus derechos. Lo cual también compromete a sus hijos.
Habría que pensar en un caudal importante de mujeres, siendo niñas, que están a merced de la desestimación como abolición de la subjetividad, en un estado de sopor o de abulia que nosotros registramos como transfondo de su relato de los hechos padecidos que no son nuevos y que anteriormente parecería que hubiesen sido aislados de una cualificación afectiva como la rabia o la ira y aun la furia capaz de inducirla a solicitar ayuda. En relación con nuestro comentario previo referido a los dos grupos de mujeres golpeadas, aquellas que llevan años de maltrato y aquellas en quienes el tiempo de maltrato ha sido más breve, podemos agregar que esta diferencia puede relacionarse con el poder creciente que ha tenido en la vida psíquica de estas mujeres la tendencia a la descualificación, la hegemonía de la desestimación del afecto, que fagocita paulatinamente a otros sectores psíquicos de la misma mujer.
La posición económica de estas mujeres suele ser carente y su miedo a la pérdida del varón como resultado de una denuncia se asocia con la presencia de este hombre como sostén económico de una familia con varios hijos; pero en oportunidades esa dependencia no es tal en los hechos, aunque las mujeres se sienten en ese estado, como homeless, pese a la situación paradójica de que poseen cierta solvencia económica.
Tampoco adhieren a la separación aquellas que no pueden prescindir de un compañero varón para vivir socialmente. Cualquiera de estos modelos remite a la heterogeneidad del campo. Advierte acerca del peligro que implica localizar la presencia de la violencia conyugal en la desestimación de los afectos de la mujer silenciando el aprovechamiento que de tal modalidad ejerce el varón en su tradicional papel de opresor. Arriesgamos posicionar a la mujer como responsable por esta violencia.

 

También la fuga


La desestimación del afecto se combina con otro mecanismo que es la fuga y que Freud en Pulsiones y destino de pulsiones (1915) atribuyó al Yo. Realidad Inicial, al más temprano de todos, combinándose de este modo dos defensas. Se trata de una defensa radical, que convierte al otro en indiferente para el yo. Quien se siente el destinatario de esta defensa, el abandonado por la fuga del otro, se supone objeto de la indiferencia de ese otro. Puede ocurrir, entonces, que la mujer golpeada tema ser la destinataria de la fuga por parte de su pareja, y que suponga que la única alternativa para retenerlo sea dejarse golpear sin realizar denuncia alguna. (Maldavsky, D., 2012)
En cuanto a la desestimación, Lacan (1958), siguiendo las propuestas de Freud (1914) en el estudio del caso del Hombre de los Lobos, la caracteriza como una defensa que arroja algo fuera del mundo de lo simbólico, de la significatividad. Freud decía que en el caso ya mencionado, la desestimación recaía sobre la castración y sobre el representante simbólico del padre. Aclaró que esta defensa constituía una corriente psíquica que podía coexistir con otras, la cual puede fagocitar a otras más complejas y menos patológicas. Además, la desestimación es considerada por Freud como una defensa frente a lo nuevo, y no sólo como una defensa ante la castración y la función paterna, y ésta es la orientación que seguimos para aludir a la desestimación del afecto, que es lo primero nuevo en constituirse en la vida psíquica, tal como lo expusimos poco más arriba. La mujer que inicialmente se entrenó en “dejar afuera” lo nuevo del afecto desde la niñez enfrenta la representación insoportable de la violencia junto con el afecto estragado pero ahora con un depositario varón. Ese “dejar afuera” y desestimar “lo nuevo” citado en el texto el Hombre de los Lobos, con referencia a la castración, es un entrenamiento temprano de la que ahora es mujer.
Corresponde diferenciar entre la desestimación del afecto, que aparece en las neurosis traumáticas cuando queda afectado el cuerpo, de la desestimación psicótica mencionada por Lacan que también encontramos en la historia de estas mujeres. Puede inferirse la representación insoportable de aquello de lo que “no quiso saber nada” mediante la desestimación de los afectos iniciales, de donde Lacan (1975) iniciará su tesis sobre la forclusión y en una respuesta a Hypolyte dirá: “(Es un) “estado”, no sólo de inmovilidad en la que se hunde, “sino en una especie de embudo temporal, de donde regresa sin haber podido contar las vueltas de su descenso y de su ascenso, y sin que su retorno a la superficie del tiempo común hubiese respondido de su esfuerzo”. Como si hubiese tomado contacto con estas mujeres (...).
Estas mujeres no son necesariamente psicóticas pero por momentos se comportan psicóticamente. Pueden ser psicóticas con avanzadas defensivas eficaces, cuya aparición es imposible anticipar. Demuestran la inercia y el sopor de la desestimación de los afectos, sus vidas se mantienen sin posibilidad alguna de sobreponerse y no obstante sobreviven como seres miserables a quienes las éticas y las políticas denominan víctimas. Transportan una humanidad demandante hacia el resto. Son personas “raras”. Y conforman un submundo que no está a la vista: la desestimación y la desmentida las acerca a la comprensión fallida de quienes las acompañamos.
No son comparables con los adictos o las víctimas del terrorismo. Son el terrorismo y son matriciales porque es a ellas a las que les ocurre. Las clasificaciones y descripciones que pensamos y enunciamos las registran como “otras personas” porque sólo a ellas el varón las mata a palos por ser quienes son para él: mujeres.

 

La situación de la psicóloga con formación psicoanalítica


Lejos de la neutralidad propuesta por el psicoanálisis aquí se trata de una vigilancia abierta al registro sensible de lo que nos ofrece la mirada y la escucha, como parte de esa escena en la que nos insertamos. La preposición “contra” que regula la filosofía del programa interviene en la imposible neutralidad de las profesionales dado que durante los diálogos con la víctima su tarea permanente reside en informarle acerca de sus derechos, que la víctima no siempre logra comprender, enfatizar en los derechos de los hijos y sugerir la necesidad de concurrir a un grupo de autoayuda o consultorio para poder hablar de lo que le sucede dada la habilitación de la palabra solicitando la intervención del Estado. Al cual, en función de la preposición “contra”, puede demandar en su condición de víctima o/y de sujeto oprimido por un sistema patriarcal estatalmente avalado mediante procedimientos judiciales que frecuentemente no reconocen técnicamente su posición, sino suelen sospechar de la veracidad de sus dichos.
Como psicólogas somos pantalla de proyección para quienes atendemos. Tenemos que estar disponibles en la cercanía corporal –es frecuente que levantemos en brazos a los hijos de la víctima– sin que ello implique más que eso, prestar el cuerpo en una gestualidad propia de la emergencia: tender los brazos y que ella se cobije sin habitarnos.
Este es un aprendizaje ajeno a la práctica de la neutralidad y enseña cuanto puede capturar la proyección de “lo que me hizo” según la víctima cuando recordamos la historia de las mujeres y “lo que nos hacen” actualmente como dato histórico y social, lo cual nos compromete libidinalmente.
1. Se denomina víctimas contra las violencias porque los matices “violencia”, “rivalidad”, “rebelión”, “animadversión” son variantes combinatorias del conector lingüístico contra. (Notas para un estudio de las preposiciones españolas, en Thesaurus, XXVI, pág. 270.) Una definición más amplia de esta terminología puede verse en M. Morera, 660 Marcial Morera Th. XLV, 1990. Utilizamos la preposición “contra” y no “de” en su título, ya que la preposición “de” en este contexto pasiviza a la víctima. Esta al posicionarse “contra” las violencias, como recurso de potenciación (empoderamiento) está defendiendo sus derechos, los cuales muchas veces desconoce. Si se coloca a la víctima contra, se introduce su necesaria hostilidad para demandar al Estado y exigir justicia. También para que los operadores/as no se confundan con la conmiseración hacia quienes atienden. Precisan entender que están participando en una contienda y no son neutrales.

Blanchot. M. (2012): La palabra analítica. Traducción Noelia Billi. Bs. As., La Cebra

Publicado en la revista Cliniques Méditerranéennes Nº 88 Violences envers les femmes: impasses, résistances, silences. Centre interrégional de recherches en psychopathologie clinique (CIRPC) y en el Diario Página/12

miércoles, 20 de noviembre de 2013

"MAGDALENA Y EL PAIS"- Entrevista a la Dra. Eva Giberti"






"Magdalena y el país"- Canal Metro.
Conducción: Magdalena Ruiz Guiñazú.
Entrevista a la Dra. Eva Giberti, coordinadora del Programa "Las Víctimas Contra Las Violnecias".

jueves, 17 de octubre de 2013

“II Jornadas de actualización sobre Violencia de Género”



Durante los días 2, 3 y 4 de Octubre se llevaron a cabo las “II Jornadas de actualización sobre Violencia de Género” organizadas por los Servicios Sociales de las Casas de Provincia y el Programa Las Víctimas contra Las Violencias, en la Casa de Chubut de la Ciudad de Buenos Aires.


Las jornadas contaron con la presencia de alrededor de 130 funcionarixs y profesionales integrantes de distintos equipos de las Provincias de Catamarca, Chaco, Chubut, Entre Ríos, Buenos Aires, Jujuy, La Pampa, Neuquén, Río Negro, Salta, Santa Cruz, Santa Fe, Tierra del Fuego, Tucumán.
La apertura estuvo a cargo de la Profesora Silvia Giusti, Directora de la Casa de Chubut y posteriormente la Dra. EvaGiberti  expuso a cerca de temas actuales en relación a niños, niñas y adolescentes.
La jornada prosiguió  a cargo de las Licenciadas Bettina Esteban y Paola Mercado, pertenecientes a la “Brigada Niñ@s” contra la explotación sexual comercial de Niñas, Niños y Adolescentes infiltrada en el turismo, del Programa Las Víctimas Contra Las Violencias.
Participó también de la jornada la Lic. Susana Cafaro, responsable del área “Turismo Responsable e infancia” del Ministerio de Turismo de la Nación, quien expuso sobre  “El rol del turismo en la prevención de la Explotación de Niñas, Niños y Adolescentes”.
En el segundo día, la actividad estuvo a cargo de la Lic. Mariana Scioti, responsable del Área  “Cuidado de los Cuidadorxs” del Programa Las Victimas Contra Las Violencias, quien trabajó con lxs participantes acerca de  los efectos del “burnout”  en operadorxs en violencia de género.

Durante el tercer y último día los distintos equipos de las provincias de Catamarca, Chubut, Entre Ríos, La Pampa, Neuquén, Río Negro, Salta, Santa Cruz, Santa Fe y Tierra del Fuego, expusieron trabajos mediante los cuales describieron las tareas que llevan adelante en sus ámbitos de competencia.  Esto permitió compartir distintas experiencias, modalidades de intervención y abordaje, relacionadas a la temática de Violencia que se llevan a cabo a lo largo del país.
Actualmente, los Servicios Sociales de las Casas de las Provincias y profesionales del Programa Las Víctimas contra Las Violencias  se encuentran trabajando en la elaboración de las conclusiones de las jornadas y en algunas propuestas para continuar este enriquecedor trabajo.


miércoles, 9 de octubre de 2013

Los acosadores del subte se organizan *

Los acosadores intercambian información y consejos en la web, incluyendo los horarios en los que es más facil asediar a sus víctimas. El año pasado, el 6% de las denuncias por violencia fueron por acoso en el transporte público. Cómo se organizan y qué leyes violan. La jurisprudencia contra el abuso. 



 “A los que están apoyando en la A... ¿hay mucha gente?, porque recuerden que tienen  cámaras de seguridad están ubicadas sobre las puertas donde se pasa entre vagones, y hay que ver si vale la pena el riesgo.”   ¿Qué es esto? Un foro en internet -abierto, público, gratuito- en el que hombres que acosan a mujeres en los medios de transporte comparten sus experiencias.  Lo que hacen es un delito contra la integridad sexual. El año pasado, el 6% de las denuncias que recibió el Programa de las Víctimas contra las violencias del Ministerio de Justicia fueron por acoso en transportes públicos.
El blog se llama Aventuras en el viaje 2  y empezó en enero de 2011 -Aventuras en el viaje, a secas. Cada mes el administrador del sitio crea una entrada con título (“enero 2013”, por ejemplo) pero sin texto. Los usuarios de la web usan los comentarios para contar sus experiencias e intercambiar información. Deben suponer que los textos escritos como comentario no aparecen fácilmente en los buscadores de Internet.
Pocas veces las mujeres lo denuncian. En 2012, el Programa “Las víctimas contra las violencias” del Ministerio de Justicia y Derechos Humanos, coordinado por Eva Giberti, intervino en 1139 casos de violencia denunciados por mujeres: 68 ocurrieron en subtes, trenes, andenes de estaciones, colectivos y taxis, el 6 por ciento del total. Este año, entre enero y mayo, el Programa asistió a mujeres en 480 intervenciones, 18 fueron en medios de transportes, el 4 por ciento.
Aventuras en el viaje es una colección de anécdotas en primera persona de hombres acosando mujeres en trenes, subtes, colectivos, recitales, actos públicos, ferias. Hay decenas de anécdotas más o menos similares: un hombre se sube al colectivo y elige a la mujer que va a acosar, lo hace y después va al foro y escribe.
Paola Rovediello es psicóloga y coordinadora del “Equipo móvil de atención a víctimas de violencia sexual” del Programa “Las víctimas contra las violencias”. “En el blog todo lo que se escribe es sobre el toqueteo y el manoseo contado como una aventura de los varones”, dice a Infojus Noticias y agrega que “cuando no hay consentimiento, hay abuso. Por lo tanto el toqueteo y el manoseo son abuso sexual”.
El foro también es un mapa del delito. Los participantes recomiendan lugares: estaciones de subte cercanas a colegios secundarios, un paseo de compras del conurbano bonaerense, algunas líneas de colectivos y los horarios en los que los trenes van más cargados de pasajeros. Además de lugares y horas, se recomiendan formas de acercarse y tocar a las mujeres que, dicen en el foro, pasan más desapercibidas. Comparten, por ejemplo, tácticas para toquetear a las mujeres en invierno cuando llevan abrigos o tapados: “En invierno no me dedico a las apoyadas es una cagada no se siente nada”. También hay encuestas en las que el acosador puede votar si prefiere mujeres adultas o jóvenes.
Entre ellos se llaman “punteadores” o “colegas” y elaboraron un código de conducta: “Con respecto a los tipos que te la ganan a los empujones no estoy de acuerdo porque se avivan todos y si no se aviva la mujer puede avivarse otra persona y se corta para todos. Siempre digo que hay que ganarse el lugar con inteligencia”.
La web tiene un banner con la leyenda “En este blog le decimos no a la pedofilia”. Es mentira. El sitio está lleno de relatos donde el que escribe acosó a adolescentes o en los que se usa la palabra “niña” para referirse a la mujer víctima del acoso. Muchos de estos posteos se refieren a estaciones de subtes cerca de colegios secundarios de la ciudad de Buenos Aires: “Entre todos tiremos data de horarios y estaciones de subte o trenes o bondis donde se llene de gente y obviamente haya lindas colegialas para apoyar bien apoyadas!! Yo tiro la fija, quizás alguien aun no tenga el dato así que siempre viene bien… Estación X línea X tipo 18:15 o sino al mediodía tipo 13:00... esta hasta las pelotas de coles!!”, dice uno de los comentarios y no es el único.
A medida que se acumulan los posteos algunas mujeres víctimas son construidas como personajes. Por ejemplo, una mujer adulta que viaja en X línea de subte en X horario y con determinadas características físicas. De ellas se habla como víctimas fáciles y los acosadores se recomiendan modos de abordarlas y horas a las que viajan.
Muy pocos comentarios aluden a una denuncia, pero hay algunos. “Quiero advertirles que las pibas que bajan en X, algunas al menos, llamaron a Gendarmería una vez que bajaron de la formación hacia provincia para denunciar a un par, igual creo que quedó en la nada hasta lo que llegué a ver: la mina ya se había ido y el flaco parece que los convenció o no se qué pero lo dejaron ir y lo vi cómo se fue para el lado donde paran los colectivos”. Y otro trae tranquilidad al foro: “El tema es que si la mina no hace la denuncia queda en la nada”.
En marzo de este año, una cerveza lanzó una campaña publicitaria con un afiche que decía “#perdón por buscar el roce arriba del bondi”. El rechazo en las redes sociales fue inmediato, la empresa retiró el aviso y el publicista ofreció disculpas. Los de Aventuras en el viaje 2 empiezan a darse cuenta de que las cosas cambian. “No se por qué, pero siento que cada vez están más cansadas de los empujones, las apoyadas importantes, que se les refriegan... Al menor intento de contacto o al contacto en si, comienzan a mirar mal e intentan correrse, pero siempre hay excepciones”, dice uno.
Hay antecedentes de condenas por abuso en transportes. En 2007, por ejemplo, un hombre recibió una condena de un año por tocarle los glúteos a una mujer en Plaza Italia. Cómo tenía una condena previa por un robo, la pena fue de cumplimiento efectivo. En 2001, un hombre fue condenado a seis meses de prisión en suspenso por tocar a una mujer en la fila de un teléfono público.
Después de analizar el blog, Rovediello afirma que el sitio es un cúmulo de delitos graves: violencia de género, violencia contra la integridad sexual -Ley 25.087-, violencia mediática -Ley 26.485- y apología del delito.El toqueteo es un delito que la mayor parte de las veces queda silenciado y sucede en lugares en los que, paradójicamente, es difícil pedir ayuda aunque estén repletos de gente. Las víctimas, muchísimas veces muy jóvenes, no saben qué hacer en esa situación. En estos casos, cualquier mujer que sea víctima de un acoso de cualquier tipo puede llamar al 137. En esa línea telefónica gratuita será atendida por un equipo especializado. Si la mujer decide realizar la denuncia y llegar a un juicio, el equipo del Programa “Las víctimas contra las violencias” la acompañará en todas las instancias. Incluso durante el juicio penal.

* Nota publicada en "Infojus Noticias" con aportes de Paola Rovediello, Licenciada y coordinadora del “Equipo móvil de atención a víctimas de violencia sexual” del Programa "Las Victimas Contra Las Violencias" coordinado por la Dra. Eva Giberti.
 
 

CAMPAÑA ARGENTINA CONTRA EXPLOTACION SEXUAL DE NIÑOS EN VIAJES Y TURISMO

"Este es un tema silenciado que ocupa al Programa desde el año 2006"
 Dra. Eva Giberti.

Los turistas que llegan a Argentina reciben folletería, en formato de pasaporte, donde se los sensibiliza sobre la explotación sexual de niñas, niños y adolescentes, una campaña que además suma carteles en los aeropuertos, para prevenir un delito "invisibilizado".
"Erróneamente se conoce como `turismo sexual infantil` a la situación en la cual, la explotación sexual comercial de niñas, niños y adolescentes es realizada por personas que viajan de sus países de origen a otro para involucrarse en estas actividades sexuales en forma anónima e impune", explicó a Télam Carola Saricas.
La funcionaria es la responsable del área que trabaja en la prevención y asistencia de este delito en el marco de viajes y turismo, dentro del programa "Las Víctimas contra las Violencias" del Ministerio de Justicia nacional.
La explotación sexual "no es una consecuencia del turismo, sino que los explotadores se valen de la infraestructura del mismo para explotar a niñas, niños y adolescentes. Estos sujetos se aprovechan de legislaciones débiles y condiciones vulnerables de la población para así cometer el delito", aclaró la profesional.
Dentro del programa funciona la Brigada Niñ@s, espacio que trabaja sobre el código de conducta nacional para la protección de los derechos de la niñez y adolescencia en situaciones de viajes, que es implementado por el Ministerio de Turismo.
"Al no estar el delito visibilizado socialmente, encontrándose naturalizado e incluso justificado, no se realizaban denuncias al respecto, por eso, desde hace tres años, comenzamos tareas de sensibilización", destacó la funcionaria.
Talleres, capacitaciones y estrategias de difusión en distintos puntos del país, son parte de la campaña para prevenir y detectar la explotación y denunciar a los clientes e intermediarios.
Los carteles distribuidos en los aeropuertos del país "dejan en claro que Argentina se opone la explotación sexual comercial de niños, niñas y adolescentes".
A partir de estas tareas de concientización "se incrementaron las denuncias" y las capacitaciones a agentes del sector, ya sea en el rubro hotelero o gastronómico, como en universidades que dictan carreras afines.
Ahora, el programa está trabajando junto a la facultad de Arquitectura, Diseño y Urbanismo de la Universidad de Buenos Aires, con la idea de que, quienes cursan la carrera de Imagen y Sonido "puedan elaborar un material sobre la temática contextualizado en nuestra cultura", explicó Saricas.
La idea es que el video sirva de material para los diferentes espacios de sensibilización en los que el equipo se desempeña.
La Brigada Niñ@s contra la explotación sexual de la niñez y adolescencia es un equipo interdisciplinario conformado por profesionales de la psicología, el trabajo social y las ciencias políticas.
El equipo interviene en la ciudad de Buenos Aires a través de denuncias que reciben a través de los teléfonos gratuitos 0800-222-1717 o 137, las 24 horas, los 365 días del año.
Luego, los profesionales "acompañan a las víctimas hasta el momento de la declaración testimonial brindándole asistencia psicológica, médica y jurídica", resaltó la funcionaria.
La tarea del organismo argentino se presentó durante la segunda conferencia de Seguridad Turística de las Américas realizada en mayo último en Panamá.

*Nota brindada a Télam y publicada por "El Comercial" de Formosa.

jueves, 3 de octubre de 2013

ADOPCIONES Y VERDADES

* Por Dra. Eva Giberti, coordinadora del Programa "Las Victimas Contra las Violencias"


Habría que estar muy distraídos para no advertir que “la igualdad de derechos” es una frase preciosa, tiene un precio muy alto y cuando las niñas y los niños adoptivos la escuchan se preguntan cuánto tienen que ver con ella. ¿Por qué ellos no se quedaron junto con su mamá de la panza como otros chicos? ¿Cómo era la igualdad de derechos para esa mamá del origen? Inventamos un relato para poder explicarles por qué están viviendo con otra mamá. Pero los niños y las niñas adoptivos no se conforman, quieren saber, como le sucedió a Edipo de la mano de Sófocles, quien también quiso saber más. Estos niños y niñas se preguntan: ¿Qué le pasó a esa mamá de la panza? ¿Cómo era y dónde está? La igualdad de derechos le explica: “A los 18 años vas a poder leer el expediente donde figuran todos los datos...” Aprendimos que jugar con la palabras para proteger a niños y niñas encierra contradicciones insalvables. La contradicción en/sí es sólo una manera de expresar los pensamientos, pero sus efectos suscitan paradojas que generan sufrimientos e injusticias, aunque provengan de las leyes. ¿Por qué a los 18? Si hoy votan a los 16. Y si la Convención de los Derechos del Niño afirma que siempre hay que escucharlos en directo y/o también mediante sus representantes.
No es un planteo nuevo, lo escribo hace años cuando cito las desigualdades sociales. “¡Pero Eva! No vas a contarle a los cinco años que es el hijo de una violación.” No, sobre todo porque lo más probable es que lo haya engendrado, mediante el incesto, quien debería ser su abuelo. El incesto no necesita que la ley lo nombre. Sencillamente se llama de ese modo. Se entiende perfectamente a qué me refiero y no es preciso extremar el ejemplo para tornarlo imposible. Los niños y niñas adoptivos no forman parte de los grupos que encabezan las luchas sociales capaces de confrontación. Dependen de las estructuras jerárquicas que deciden acerca de sus vidas, las leyes, los jueces y los adoptantes. 

Las desigualdades sociales fueron recodificadas en nuestro país, pero en otro nivel este segmento de la niñez precisa una revisión que, mientras se mantenga en manos de la Justicia, permanecerá demorada. Los niños adoptivos, de acuerdo con sus capacidades progresivas, pueden conocer su origen como derecho para emparejarse con quien no es adoptivo. Las capacidades progresivas implican el reconocimiento de un niño o de una niña de doce o catorce años para que se le informe, expediente por medio, aquello que precisa saber. No es habitual que a esa edad insistan en conocer los datos. Pero muchos de ellos sí. Lo que significa padres que autoricen, evaluando lo que se denomina “madurez” de ese púber y autorización del juez. Me pregunto: la Psicología Evolutiva que analiza el desarrollo de la niñez y los estudios acerca de la adolescencia, ¿son temas que forman parte de la currícula universitaria para los alumnos de la Facultad de Derecho? No hace falta porque “los jueces sentencian según su experiencia y saber”. Temo que en este punto, para decidir si un muchacho de catorce años puede conocer la historia de origen, sea necesaria la consulta con otros profesionales que hayan estudiado de qué se trata la adolescencia y experimentado un largo ejercicio con ella. Personalmente, dialogo con jueces que no titubean en preguntar cuando comprenden que no alcanza con lo aprendido.

En realidad, mi tema era otro, asociado con la edad para “saber”. Porque después de muchos años, la práctica profesional me sugiere despejar un espacio que permanece apenas entreabierto. Una vez que el o la adolescente tomó contacto con el expediente (tema que reclama un capítulo aparte), y los padres acompañaron con beneplácito ese deseo del hijo o de la hija, regresa a casa. Ahora el hijo conoce el nombre de la madre de origen, lugar donde fue engendrado, relación con el sujeto masculino/reproductor, existencia de otros niños denominados hermanos y de otros adultos que ingresan con el nombre de abuelos, porque son el padre y la madre de la mamá de la panza, como aprendió a nominar a aquella mujer, que ahora ya no es “aquella”. Tiene nombre, apellido e historia familiar. A partir de este momento, la convivencia de esa familia adoptante se transforma. Reconocer el deseo del hijo y asumir sus derechos es distinto que mirarlo a los ojos después de haber accedido a un conocimiento que altera los tiempos lógicos, los recuerdos, los temores de los padres adoptantes. 

La experiencia me enseñó que esa nueva forma de vida, compleja inicialmente, se resuelve casi siempre con una convivencia según el modelo cotidiano que transitaron juntos durante años. No obstante, los primeros tiempos de este nuevo tramo en la vida de estos adoptantes los posiciona como personas ajenas, distantes y aun temerosas de este nuevo estado del hijo. “¡A nosotros no nos pasó eso!”, me contestaron en una oportunidad. Enhorabuena porque ese “nosotros” seguramente involucraba al hijo, cuya opinión desconozco. Yo me refiero al replanteo de expectativas y fantasías que surgen en esos padres a partir de la convivencia con “la verdad”, por eso lo convoqué a Edipo de la mano de Sófocles. En la trama griega se desencadena la tragedia. No es lo que sucede con estas verdades después de conocido el expediente. Pero esos padres aprenden a ser otros. Introducen la “otredad”, se vive en familia con la historia que anteriormente solo les pertenecía a ellos, quienes a veces tampoco la conocían. Los hijos incorporan la existencia de “hermanos” que solo son personas consanguíneas, carentes de vínculo fraterno, pero con los que el adoptivo puede desear alternar más fervientemente que con la madre de origen. Encuentro que no puede improvisarse sino tramitarse mediante un trabajo técnico interdisciplinario. Porque cuando los hijos avanzan solos, por su cuenta, intentando ese contacto... los resultados pueden ser catastróficos.

Los padres, ¿cómo se sienten si los hijos piden su compañía para ese encuentro? Este territorio intermedio de la vida, interfase de los afectos, ha sido silenciado por distintos motivos. Padres e hijos están sacudidos. La aparición de “la verdad”, que no es tal sino una historia escrita en un expediente, enturbia lo que se cuenta porque deja pendiente lo que no se dice.
Todo lo silenciado entre los miembros de esa pareja, conflictos y frustraciones “olvidadas”, superadas, cobran voz cuando el adoptivo inaugura su discurso propio, comentando, preguntando. Con cada pregunta desnuda a las instituciones que merecieron la gratitud de sus padres.

En años anteriores, los futuros adoptantes inquirían con preocupación: “Cuando llegue el momento, ¿cómo decirle que lo adoptamos?”. De ese modo el poder se mantenía jerárquicamente en la parentalidad, que la ley protegía recomendando informarle al niño acerca de su “realidad biológica” (pocas veces una ley ha escrito algo tan insultante). ¿Por qué los padres adoptantes no se preparan para ese momento? Porque falta mucho tiempo... No solamente. El saber queda en manos del hijo y el ordenamiento jerárquico e institucional resulta expuesto y revisado por quien repentinamente carga con un poder. Que lo conducirá, quizás, a introducir pensamientos que, distantes de lo aprendido, empieza a reconocer como propios y que las instituciones ya no regulan.

*Publicado en el Diario Pagina/12 el día Jueves 3 de Octubre del año 2013

miércoles, 2 de octubre de 2013

Debate para la acción en la "SEMANA de la MUJER: hacia la universalización de derechos".



La organización no gubernamental humanitaria del campo de la medicina social "Médicos del Mundo", llevó a cabo, los días 16, 17 y 19 de Septiembre del corriente año, en el Centro Cultural de la Cooperación (CABA), la “SEMANA de la MUJER: DEBATES SOBRE UNIVERSALIZACIÓN de DERECHOS”.
A partir de la invitación especial que hicieran a la Coordinadora del Programa Las Víctimas Contra Las Violencias del Ministerio de Justicia y DDHH de la Nación, Dra. Eva Giberti, concurrió en representación la Lic. María Victoria Panzuto. En carácter de Expositora a la mesa redonda de debate sobre "Violencia de Género, pandemia en América Latina y el Caribe”.
                                        
La exposición de la Lic. Panzuto se basó en la presentación de las distintas actividades que se realizan desde el Programa, a saber: como dispositivo de atención en urgencia y emergencia, así como fuera de ellas; como ente de transmisión, difusión, sensibilización de las variadas problemáticas que aborda; en relación al equipo docente y de capacitación en distintas instituciones, locales, provinciales e internacionales; como emisor de estadísticas, herramientas teóricas y más.

Se hizo hincapié en la creación, puesta en marcha y mejora de un dispositivo acorde a políticas públicas, asimismo en cómo el marco legal y marcos normativos que lo habilitaron y acompañaron tanto como los que fue produciendo, han ido generando un campo de acción e intervención en la realidad, novedoso y efectivo.

Por último, a partir de que la mesa se abrió haciendo mención de la conmoción por la coyuntura actual nacional e internacional sobre la cantidad de abusos sexuales y violaciones a niños, niñas y mujeres, se detalló el trabajo del Equipo Móvil de Atención a Víctimas de Delitos Contra la Integridad Sexual. De este modo se trabajó sobre la capacidad de intervención del Estado, reparación de derechos y atención de la salud.

La mesa se realizó el segundo día de la Semana y contó asimismo con la participación de Natalia Turbiner, por el Consejo Nacional de la Mujer de la Nación (CNM-Argentina). Por la Asociación Civil La Casa del Encuentro; Lic Carla Majdalani; FEIM (Fundación para Estudio e Investigación de la Mujer), su Presidenta Dra. Mabel Bianco; la Lic. Verónica González de la REDI (Red por los Derechos de las Personas con Discapacidad) y con Sara Barrón López, Representante de UNFPA (Fondo de Naciones Unidas para Población).