El Programa Las Víctimas Contra Las Violencias del Ministerio de Justicia y Derechos Humanos, con la coordinación de la Dra. Eva Giberti, tiene como finalidad principal poner en conocimiento de la víctimas cuáles son sus derechos para exigirle al Estado el respeto de los mismos y la sanción de las personas violentas que la hayan agredido. De este modo, se busca que la víctima supere su pasividad y reclame por sus derechos.

miércoles, 26 de junio de 2013

"Degenerando"

El pronombre neutral, que ya se propuso en los sesenta cuando el uso del masculino englobador de todos y todas comenzaba a ser políticamente muy incorrecto para el estándar sueco, acaba de ser recuperado por activistas trans y feministas. Al reconocer un pronombre de uso indistinto para femenino o masculino pero también para eludir el encasillamiento en esas dos categorías, la Enciclopedia Nacional Sueca avanza no sólo en la igualdad de género, sino en su desnaturalización y en la pregunta por la neutralidad. 

Publicado en Página/12. "Suplemento SOY".
19.04.2013 

¿El calor o la calor? La duda, que habla más del hablante que del clima, en situación de apuro siempre termina recurriendo a una institución. La Real Academia Española en nuestro caso, es la que pone a la gente en su lugar. Si da permiso, no se dejará de observar con menosprecio y sorna a quien lo haya dicho en femenino, pero no se le podrá discutir nada. La Real, así, monárquica y mayúscula, hasta hace pocos años mezquina y estricta, entendió mucho antes que su hermana la Iglesia que renovarse era vivir. Así es que, de miserables modificaciones por año, ha pasado a unas 20 mil desde 2003 a esta parte. Entre ellas, por ejemplo, la definición de “matrimonio” se amplió luego de las leyes igualitarias de España y de Argentina, y ahora dice que significa “en determinadas legislaciones unión de dos personas del mismo sexo, concertada mediante ciertos ritos o formalidades legales, para establecer y mantener una comunidad de vida e intereses”. 

Así, la RAE reconoció lo que ya existía, para seguir existiendo. Es apenas un ejemplo y no es la prueba de que con voluntad todo se puede. El lenguaje es un territorio de poderes encontrados. Con sus vetustas torres, con la joven y renovadora práctica, sus diccionarios, una gramática y sus hablantes, espera a cada sujeto que llega a este mundo con un “¡Bienvenido!” (en masculino, sí), con una batería de operaciones que incluyen tonos, ironías, morfología que van moldeando la verdad de los cuerpos y sus deseos. ¿Es nena o nene? Y esa pregunta inaugural que responden los padres por sus hijxs encierra una serie de obligaciones que no cesan. Salirse del lenguaje es una operación muy difícil, si es solitaria puede ser tan apasionante como imposible, y siempre riesgosa. Algo así intentaron esos padres ingleses que en pos de criar a una criatura libre de las determinaciones de género optaron por una radical huida de la lengua vía mutismo y mantuvieron en secreto hasta ahora que cumplió 5 años, para parientes, amigos, prensa, el dato sobre si era varón o mujer, lo vestían indistintamente a la manera de las nenas o de los nenes y le acercaban todos los no estereotipos y, ¡oh paradoja!, a pesar de que en verano el niño andaba sin pañales por la campiña, la pregunta sobre qué era se mantuvo en pie. 

El poder del lenguaje, sobre todo cuando es el de una autoridad, en este caso los padres y no el del objeto de estudio o experimento, tiene un peso que le disputa mucho incluso a la apariencia genital. Según cuentan hoy, más que preteneder que eligiera un género buscaban que disfrutara de lo que un mundo no dividido en dos tiene para ofrecer. La pretensión combina una nueva tendencia que tiende a ampliar el espectro de los cuerpos vivibles y también –no lo neguemos– un impulso de consumo que la variedad alienta. Fueron denunciados por abuso, salieron como fenómeno en todos los medios, corrieron el riesgo de perder la tenencia porque según la ley y la medicina “no había modo de saber qué consecuencias le traerá a Saha crecer sin estereotipos”, pero, guste o no, dejaron en el aire la pregunta sobre qué es lo dado y qué es lo construido. Señales no tan aisladas de un movimiento desnaturalizador que va ingresando en todos los ámbitos de una modernidad que se revisa a sí misma. A su vez, ¿hasta qué punto cada cuestionador kamikaze de las normas es un vengador solitario Internet mediante? Provocar un cambio radical en el sentido de una palabra como ocurrió con “queer”, que de insulto (como invertido, marica o torta) pasó a ser grito de orgullo, y simultáneamente cita de la academia, así como la larga lucha por anteponer el “la” a travesti, son ejercicios colectivos de militancia y sobre todo de articulación que consiguen dar vuelta en tiempo record lo que antes era un rigor mortis.

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