El Programa Las Víctimas Contra Las Violencias del Ministerio de Justicia y Derechos Humanos, con la coordinación de la Dra. Eva Giberti, tiene como finalidad principal poner en conocimiento de la víctimas cuáles son sus derechos para exigirle al Estado el respeto de los mismos y la sanción de las personas violentas que la hayan agredido. De este modo, se busca que la víctima supere su pasividad y reclame por sus derechos.

jueves, 20 de mayo de 2010

"Algo habrán hecho"

Página 12> Contratapa> Miércoles 19 de Mayo de 2010.
Por Eva Giberti *

Desde los perpetradores originales, en libertad cuando se esperaba su inmediata detención, hasta los vecinos observadores, que también son perpetradores periféricos, la propuesta es doble: por una parte, “aquí no pasó nada malo, no se mató a nadie” y por otra “lo que pasó era algo habitual, todo el pueblo conocía esos videos, porque hay varios”.

Los medios de comunicación se ocuparon de difundir los contenidos del Código Penal, y los márgenes de edad para ser víctima de un delito, así como la importancia del número de agresores cuando son “más de dos”. Se trata de informaciones cotidianas: hoy sabemos, aun sin haber leído el expediente, que una muchachita de catorce años fue violada por tres sujetos y filmada mientras no podía escapar de la situación.

Que quede claro que la imposición del denominado sexo oral, la fellatio o felación de los latinos, constituye violación para quien está obligada u obligado a asumirla sin alternativa. Y sin duda se instala como una forma de tortura. De la que disfrutan quienes la ejercen como forma privilegiada del abuso de poder.

También sabemos que un corrillo de vecinos, según se dice inspirados por los familiares de los perpetradores, se organizó en defensa de estos denominados muchachos que “no habían hecho nada malo” porque la “chica”, o sea la víctima, “estaba habituada a estas situaciones”, más aún, por ser algo “ligerita”, “rapidita”. O sea, no se le escapa a nadie que la tentativa se dirige a exculpar a los muchachos de buena familia porque, en todo caso, a esa chica le pasó lo que le pasó porque “en algo andaría”, o mejor “en algo andaba”. Que se sintetiza en aquel famoso “algo habrán hecho” que definió el perfil cómplice de los ciudadanos y ciudadanas adheridos al terrorismo de Estado.

¿O pretenderemos suponer que el terrorismo de Estado entre nosotros se mantuvo durante diez años solamente gracias a Martínez de Hoz y merced a las Fuerzas Armadas y a las fuerzas de seguridad? No fue así. Entre quienes lo sostuvieron estaban aquellos que decían “algo habrán hecho” para referirse a aquellas víctimas.

Un canal sólido y sutil comunica los pensamientos, negaciones, puntos ciegos y goces en el imaginar que alguien está siendo o ha sido ferozmente victimizado por sujetos a los que se elige como representantes de la verdad y con los cuales es posible identificarse; porque son los que han hecho algo que se admira: portarse como torturadores, capaces, además, de proveer de entretenimiento a una comunidad: para eso filmaron el video, para entretenerse y entretener. Violar a una muchacha entre varios, semejante las becerradas del Medioevo y filmarla para distribuir las imágenes entre la comunidad desborda el delito del violar y lo perfecciona con el narcisismo de quienes se miraron a sí mismos aportándose el placer de un tríptico de falos compartidos.

Los comentarios propios del desconcierto popular ante un corrillo que en una ciudad enarbolaba carteles vivando a los buenos muchachos, falsamente acusados por quienes defienden a quien algo habrá hecho para que la violen, condujo a la conclusión inevitable: “¡esta sociedad está enferma!”.

Lo plantearon antes de que se supiera que en Olavarría varias mujeres denunciaban a su ginecólogo por prácticas sexuales ajenas al ejercicio de su profesión, llevadas a cabo, justamente, en momentos de ese ejercicio. Otro agrupamiento portaba carteles en defensa del ginecólogo, seguramente victimizado por una coalición de mujeres confabuladas con intención de perjudicarlo. Este agrupamiento, igual que en la otra ciudad, había salido en defensa del supuesto violador.

Si lo verosímil de la historia mantuviera la fuerza probatoria de lo que se deberá probar, si bien los testimonios de las mujeres deberían alcanzar, sólo repetiría lo que innumerables mujeres han padecido en situaciones semejantes, con un agravante: el juramento hipocrático aniquilado, el principio sagrado de la medicina: “primero no dañar”.

Ahora tendrían que afirmar que la sociedad está muy enferma. Y así sucesivamente. Y digo sucesivamente porque la historia de General Villegas postergó el análisis de la familia que violaba, mediante sus distintos miembros, a una niña, luego adolescente de 16 años. Víctima que –según informaciones no confirmadas– habría sido repudiada por sus conocidos por “buchona”, por haber contado lo que le sucedía. Y ahora hay una familia deshecha. Debido a su denuncia. Situación conocida perfectamente por aquellas víctimas que denuncian y luego son sancionadas por quienes las rodean, y aun padecen exclusiones sociales por haber hablado de lo que no se habla.

La identificación con el agresor, con el victimario, el delincuente sexual es un hecho común, frecuente; es el efecto de posicionarse en el lugar del triunfador, del ganador, ya que asumir la posición de la víctima es penoso y humillante. Y el lugar del poder es deseable, el lugar de aquel que puede exhibirse y ser admirado como transgresor de la ley, sin ser considerado un delincuente, como lo explican los carteles que se exhiben en dos ciudades de nuestro país.

Para que se levanten esos carteles es preciso que la disfunción moral –por llamar de algún modo al fenómeno–, es decir los límites de las reflexiones éticas han sido saturados o no adquiridos. Es necesario renegar del lugar de las víctimas, despreciarlas e incorporar un saber impregnado por la violencia como valor inestimable. Cualquier violencia y, entre ellas, las que se derraman sobre las mujeres han sido privilegiadas.

Denominé perpetradores periféricos a quienes comenzaron a mostrarse y a poner al descubierto los canales que los comunican, exhibiendo aquello que piensan y los define ante los medios de comunicación, que es el primer aliado que buscaron, fracasando momentáneamente en el intento.

Aplicaron la propuesta exhibicionista de los otros perpetradores pero en gran escala, con vista al exterior. Una panorámica que demuestra que existen, porque sin que les importe la sanción social, están fanatizados por su convicción que les permite creer en la lógica de sus razonamientos. Lo interesante del fenómeno es que no aparece un ocultamiento de ese modo de pensar ni vergüenza por ser socialmente criticados.

Se comienza a reconocer el latido de lo que se suponía y deseaba superado y acabado, después del Nunca Más. No hace falta que estos pensadores periféricos aporten ideaciones políticas ni ideologías reconocibles; les alcanza con decir: “Aquí estamos y nos vamos a hacer valer. No nos importa el Código Penal, ni ningún otro código como no sea el mío que proclama a quienes yo quiero y admiro como los mejores, aunque está demostrado lo contrario. Y todos los demás (estaba claro en los diálogos con los periodistas) son imbéciles por creer que aquí hay una víctima”, si se trata de la muchachita.

Alguien podría objetarme que la semejanza entre los unos, de General Villegas –no toda la población– y los otros del terrorismo de Estado –no toda la población– es demasiado elemental.

Es posible, no obstante elude el comodín de la sociedad que no sabemos si puede pensarse como enferma, pero sí capaz de gestar una mutación moral: defender y exhibir lo que hace años no había quién se atreviese a agitar públicamente. Aunque centenares lo pensaran de ese modo y procedieran, jurídicamente, absolviendo al violador.

* Coordinadora del Programa Las Víctimas Contra Las Violencias - Ministerio de Justicia, Seguridad y Derechos Humanos.

martes, 4 de mayo de 2010

Mesa Debate sobre Violencia

"MUJERES EN FOCO" - Primer festival Internacional de Cine y Mujer por la Equidad de Género.

Este festival internacional tiene como principal propósito generar un espacio de sensibilización y concientización comprometido con los derechos humanos de las mujeres en América Latina y el Mundo.

La propuesta consiste en ubicar a las Mujeres en Foco, a partir del lenguaje audiovisual, creando un espacio de encuentro y divulgación para que la sociedad en su conjunto tome parte activa sobre las problemáticas actuales de las mujeres de todos los continentes.

El día domingo 09 de Mayo a las 19.30 hs. se llevará adelante una Mesa Debate sobre Violencia en el Centro Cultural de la Memoria Haroldo Conti (Av. del Libertador 8151 - C.A.B.A.) en la que participará la Lic. Ana Jordan, Supervisora de la Brigada Móvil de Atención a Víctimas de Violencia Familiar del Programa Las Víctimas Contra Las Violencias.

Los disparadores propuestos son:
¿Cuál considera que es el principal aporte que ha realizado y/o realiza su institución para la lucha por poner fin a la violencia/ sensibilizar/ tratar el tema/ contra las mujeres en nuestra sociedad?
¿Cuáles son los desafíos actuales a los que se enfrenta en su institución?
¿En qué medida el lenguaje audiovisual aporta en esta lucha?

viernes, 16 de abril de 2010

“Trata de Personas, especialmente Mujeres y Niñ@s con Fines de Explotación Sexual”

Entrevista a la Lic. Zaida G. Gatti*

¿De qué hablamos cuando decimos “trata de personas”?
El Protocolo de Palermo define la “Trata de Personas” como “La captación, el transporte, el traslado, la acogida o la recepción de personas, recurriendo a la amenaza o al uso de la fuerza u otras formas de coacción, al rato, al fraude, al engaño, al abuso de poder o de una situación de situación de vulnerabilidad o a la concesión o recepción de pagos o beneficios para obtener el consentimiento de una personas que tenga autoridad sobre otra, con fines de explotación. Esa explotación incluirá, como mínimo, la explotación de la prostitución ajena y otras formas de explotación sexual, los trabajos o servicios forzados, la esclavitud o las practicas análogas a la esclavitud, la servidumbre o la extracción de órganos".

¿Quiénes son las potenciales víctimas?
Provienen en su gran mayoría de provincias o ciudades que presentan grandes dificultades económicas, aunque también en la Argentina se explotan mujeres y niñ@s que llegan desde países limítrofes.

Esta situación transforma en seres muy vulnerables a las potenciales víctimas, con escasas oportunidades en el mercado laboral. De este modo quedan instaladas las condiciones favorables para la Trata de Personas.

Es preocupante la corta edad de las víctimas, situación que refleja el tipo de demanda de los clientes o usuarios. Ejemplo de ellos son los testimonios de algunos clientes, quienes se refieren a las víctimas diciendo: “Era mayorcita, tenia quince o dieciséis años”: (A los efectos de la Convención sobre los Derechos del Niño se entiende por niño todo ser humano menor de dieciocho años).

¿Quiénes son los tratantes?
La Trata de Personas se encuentra principalmente en manos de grupos de delincuencia organizada. Las grandes ganancias que reporta esta actividad, así como el riesgo mínimo de detención y castigo, hacen de la explotación sexual una empresa muy redituable. En general cada un@ de l@s miembros de la organización se encuentra especializad@ en una actividad específica dentro de la cadena, como ser la captación, el transporte o la explotación en el lugar de destino.
En nuestro país contamos con altos porcentajes de Trata interna, siendo mínima la cantidad de víctimas que son transportadas hacia otros países.

La Trata de Personas con fines de explotación sexual es un delito que nunca aparece en forma aislada. Una vez establecidos en el lugar, rápidamente entablan acuerdos de interés mutuo con otras organizaciones delictivas existentes para actuar en otros ámbitos de delincuencia tales como el tráfico de drogas y de armas.

¿Qué otros delitos se asocian al de la trata?
Secuestro, violencia física y sexual, esclavitud, todos ellos considerados como violación a los derechos humanos. También se asocian a la Trata el delito de cruce ilícito de fronteras, lavado de dinero, falsificación de documentación.

Al tratarse de bandas organizadas que se movilizan de manera rápida por todo el territorio, se dificulta la investigación del delito y la posterior detención de los delincuentes.

Desde el punto de vista de la lucha contra la Trata, hay dos factores de vital importancia que agravan los problemas a los que se enfrentan las Fuerzas de Seguridad. El primer factor remite a la naturaleza de las víctimas, las que presentan un comportamiento totalmente diferente al de una víctima de otro tipo de delito. Por lo general, esta última se muestra dispuesta a cooperar con las Fuerzas de Seguridad para intentar esclarecer los hechos. En el caso de las víctimas de Trata, debido a las amenazas recibidas contra su persona o sus familiares, la cooperación se torna más dificultosa.

L@s tratantes consideran a sus víctimas “mercancías” que deben captar, reclutar, transportar y explotar sexualmente para que les produzca ganancia. Pueden utilizar diferentes identidades, utilizando variedad de tácticas para sacar provecho máximo del negocio y no ser detenidos. Sin embargo para que el negocio sea rentable es necesario mostrar el “producto”. En este caso el “producto” que “vende” son las víctimas obligadas a ejercer la prostitución. Este motivo podría considerarse como el “talón de Aquiles” inevitable de todas las organizaciones de tratantes de personas. Pensando en una investigación preventiva como método eficaz para la lucha contra este delito, la actuación policial podría estar orientada a localizar la prostitución, que es la piedra angular de este delito; y si se logra localizar la prostitución, se puede localizar a los tratantes, quienes tienen la necesidad de avisar a los posibles clientes de la llegada de nuevas víctimas; esto se hace por medio de publicidades transmitiendo información en la calle o anuncios por Internet.

¿Qué debemos hacer ante la presencia de una víctima de Trata?
En este punto quisiera conjugar las disciplinas que entiendo se deben relacionar para lograr la mejor estrategia de abordaje en este tipo de delitos. Las Fuerzas de Seguridad, encargadas de la prosecución del delito y de la seguridad de las víctimas, y Equipos profesionales interdisciplinarios, encargados de la contención y el acompañamiento de las víctimas desde el inicio del proceso.

Podríamos encontrarnos ante una víctima porque:
• Ha escapado de sus explotadores, y recurrió a las Fuerzas de Seguridad.
• Porque en el curso de una investigación ha sido rescatada.
• Una persona ha denunciado su existencia. Podría tratarse en este caso de un cliente o de cualquier otra persona que hubiese tenido acceso al lugar donde se encontraba la víctima.
Inmediatamente luego de haber establecido el primer contacto se deberá atender a la particularidad del tipo de víctima al momento de la evaluación: podría tratar de una víctima conocida (la que se ha rescatado), víctimas desconocida (aquellas que siguen padeciendo la explotación en el lugar) o las potenciales víctimas (aquellas que aún no han llegado al lugar de destino, pero se cuenta con información suficiente para sospechar que pronto lo harán). Por ejemplo, en el curso de una investigación llevada a cabo en el mes de Abril de 2007 en la Ciudad de Posadas, fue necesario realizar una evaluación de riesgo de tres tipos de víctima, ya que una adolescente que había logrado escapar de su lugar de encierro denunciaba que quedaban en el burdel 14 mujeres y que en los próximos días estarían arribando otras tres adolescentes.

Necesidades inmediatas de las víctimas:
Tienen el derecho fundamental de recibir protección inmediata, ayuda medica y psicológica. Tal asistencia debe prestarse siempre, independientemente de si la víctima coopera o no en el proceso de la investigación.

También necesitará cubrir ciertas necesidades materiales, como alojamiento seguro, alguna forma de residencia legal en el país (si se tratara de extranjeras) y ayuda financiera.

Cómo deberíamos posicionarnos frente a una víctima de Trata:
Las víctimas de Trata de Personas han recibido malos tratos físicos, sexuales y psicológicos de diversos tipos. Las tres formas de maltrato pueden haberse producido en todas las fases de la Trata, en la ciudad de origen, durante el traslado y en el lugar de destino.

Dado que la Trata de Personas es un delito grave contra los derechos humanos de las víctimas y puede afectarles tanto física como psicológicamente, es importante conocer por ellas mismas el efecto que les ha producido, así como su reacción ante el delito y ante cualquier abuso, engaño o situación que confiamos en la credibilidad de su relato.

Es necesario que quien dialogue con ella se encuentre capacitad@ y sensibilizad@ en la forma en que la víctima fue tratada, reconocer que ha sufrido un hecho muy traumático y ahora se le pedirá que recuerde hechos dolorosos e íntimos.

La experiencia con víctimas de nacionalidad paraguaya rescatadas en la Republica Argentina ha demostrado que el uso de intérpretes que hablaran en su lengua materna contribuyó a generar un ambiente confiable para ellas.

Estas víctimas han sido engañadas, han aprendido a percibir el engaño y probablemente se encuentren alertas ante cualquier persona a la que perciban como figura de autoridad, se trate de personas de las Fuerzas de Seguridad o de l@s profesionales que acompañarán en el proceso de recuperación posterior. Es necesario crear un vínculo de confianza, para lograr en un segundo momento que coopere, tanto con la investigación, como con el tratamiento terapéutico que se llevará a cabo.

Para lograr un vinculo y entablar lazos de confianza se deberá comenzar por decirle siempre la verdad, relatarle todos los pasos del proceso por los que se deberá pasar. El tema de su seguridad es algo que le preocupa mucho a la víctima, ya que ha sufrido ataques y amenazas sistemáticas durante el tiempo en el que estuvo cautiva. También se torna indispensable protegerla de las repercusiones mediáticas. El hechos de aparecer en público como personas que se han prostituidos es otro motivo de preocupación para las víctimas, y que no se puede dejar de tener en cuenta.

Otro punto importante a considerar en el abordaje posterior con víctimas de Trata será designar, en lo posible, a las personas que la acompañaran durante el tiempo que dure el proceso, una vez logrado un vinculo no se considera conveniente que las personas sean diferentes.

El modo en que fueron maltratadas y abusadas tiende siempre a causar serios daños, tanto físicos como psicológicos. Suelen regresar con lesiones graves, extremidades rotas, marcas de quemaduras en el cuerpo y cicatrices por golpes que han sido infligidas como parte del proceso de coerción por los tratantes.

Además cualquier tipo de ITS (infección de transmisión sexual). Este nivel de daño parece haber sido establecido por medio de una combinación de agresiones sexuales infligidas por el tratante y por los clientes de las víctimas, y como resultado de haber sido forzada a proporcionar servicios sexuales sin protección a numerosos clientes o usuarios, como parte de las actividades de prostitución a las que han sido forzadas.

Cómo enfrentar los efectos del Trauma:
La recuperación y el restablecimiento de las víctimas traumatizadas es un proceso complejo que requiere tiempo, y apoyo especializado. La víctima puede pasar por cuatro etapas en el intento de superar la situación vivida.

Hostilidad hacia quienes la cuidan, perdida de orientación, reconstrucción y recuerdos y reintegración social.

En la primera etapa podríamos encontrar uno de los obstáculos con los que podrían chocar las Fuerzas de Seguridad que intentan seguir el curso de una investigación, porque una víctima de Trata a menudo va a negar su condición, aun cuando las evidencias asó lo determinen.

Algunas de las características expuestas anteriormente son las que promueven la necesidad de mantener una capacitación constante en todos los sectores involucrados (Fuerzas de Seguridad, investigador@s, jueces, profesionales de la salud, etc.).

Si quienes están interviniendo con una víctima de Trata no logran comprender los impactos del trauma y detectar que síntomas tales como la falta de cooperación, vacios en la memoria, contradicciones en sus relatos, son consecuencias directas de la situación traumática vivida, no podrían llevar adelante el caso. Esta necesidad está fundada en el principio de “no revictimización de la víctima”, ya sea criminalizando sus acciones, tratándola de manera crítica o presionándola para que relate ordenadamente los sucesos vividos.

* Asesora General del Programa Las Víctimas Contra Las Violencias y Supervisora del Equipo Técnico de la Oficina de Rescate y Acompañamiento a Personas Damnificadas por el Delito de Trata del Ministerio de Justicia, Seguridad y Derechos Humanos.