El Programa Las Víctimas Contra Las Violencias del Ministerio de Justicia y Derechos Humanos, con la coordinación de la Dra. Eva Giberti, tiene como finalidad principal poner en conocimiento de la víctimas cuáles son sus derechos para exigirle al Estado el respeto de los mismos y la sanción de las personas violentas que la hayan agredido. De este modo, se busca que la víctima supere su pasividad y reclame por sus derechos.

domingo, 20 de enero de 2013

"La fiesta de los 21"

MASIVA MARCHA DEL ORGULLO LGBTIQ EN AVENIDA DE MAYO. Los ya tradicionales camiones desbordaron de música y euforia, con humor, reconocimiento a políticos y personajes, y el abucheo del año. El lema fue “Educación en la diversidad para crecer en la igualdad”.

Publicado en Página/12. "Sociedad".
11 de Noviembre de 2012.

Cuando caía la noche, más de cien mil personas llegaban hasta la Plaza del Congreso al ritmo de la música electrónica que, como cada año en los primeros días de noviembre, marca el paso de la diversidad. En su edición número veintiuno, la Marcha del Orgullo Lgbtiq (la incorporación de la “Q” es por “queer”) demostró que ya es más un ritual de puertas abiertas que un evento limitado a la valentía y la imaginación de algunos y algunas. “Educación en la diversidad para crecer en la igualdad”, el lema que convocó este año, acompañaba también la primera marcha realizada en vigencia de la Ley de Identidad de Género. Con camiones que desbordaban euforia y música, familias, adolescentes (muchas, muchos), regueros de purpurina, disfraces y hasta uniformes (de leathers, de osos), la bandera multicolor de la diversidad sembró, primero, Plaza de Mayo –donde la feria de cada año y un escenario acompasaban la espera– y, después, el camino más bailado que caminado por Avenida de Mayo hasta el escenario final. Al cierre de esta edición, recién se extinguían los fuegos artificiales que coronaron el encuentro luego de los shows musicales ante el Congreso.

Al promediar la tarde, una Sailor Moon altísima y morocha bajaba de un taxi ante la Iglesia de Santo Domingo, sobre los adoquines de la calle Defensa. Detrás bajaba una geisha que no le iba en zaga en altura, look y prestancia: la calle estaba cortada porque, aunque era temprano, la Plaza de Mayo ya estaba copada por la Feria del Orgullo. Espacio para paliar la espera, pero ante todo para los primeros saludos y encuentros entre una concurrencia cada vez más numerosa y variada pero de todos modos con el saludo fácil, en la Plaza se podía encontrar desde un camión del Registro Nacional de las Personas –donde explicaban la Ley de Identidad de Género y tramitaban DNI– hasta un taller de pins –cada cual hacía su dibujo, estampaba su consigna en un papel y lo podía convertir en emblema–, pasando por remeras y hasta algo dulce (“como viene Celeste, hacemos tortas clásicas”, rezaba el cartel que, para ofrecer tortas de naranja o manzana, bromeaba con el recital de cierre de la cantante Celeste Carballo). Convertida en zona laberíntica, la Plaza albergaba también carpas de las organizaciones de la diversidad (la Federación Argentina LGBT, la Comunidad Homosexual Argentina –CHA–, 100% Diversidad y Derechos, ATTA –Asociación Travestis Transexuales Transgéneros Argentina–) y otras para los espacios dedicados a la diversidad en distintos partidos políticos. Sobre Avenida de Mayo, Rosita, del programa Pasión de Sábado, era tan entrevistadora como celebridad ante quien hacían cola quienes querían hablar para su cámara. Un poco más allá, pasaban la artista Lady Barby, la legisladora porteña María Rachid, el activista César Cigliutti, y matrimonios como el de Martín Canevaro y Carlos Alvarez.

"Relato de un fusilado"

JUAN CARLOS LIVRAGA, EL ULTIMO SOBREVIVIENTE DE LA OPERACION MASACRE. Fue acusado sin prueba ni juicio de conspirar contra la dictadura de Aramburu en 1956. Fue fusilado en un basural de José León Suárez. Sobrevivió y su testimonio disparó la investigación de Rodolfo Walsh. Ahora tiene 80 años y aquí cuenta su historia.

Publicado en Página/12. "Sociedad"
11 de Noviembre de 2012

El que está sentado a la mesa es Juan Carlos Livraga. Es un hombre menudo, sencillo, que habla con carraspera. Tiene ochenta años y seis meses. Y dice que los gatos lo esquivan, porque tiene más vidas que ellos. Juan Carlos Livraga es el mismo que a los 24 años fusiló la dictadura de Aramburu en un basural de José León Suárez. Es el mismo que sobrevivió a esa pesadilla y el mismo que se animó a contarla a Rodolfo Walsh, seis meses después de ocurrida. Es el “fusilado que vive”, el protagonista de un relato que fue el punto de partida de la investigación más impactante del periodismo argentino, condensada en el libro Operación Masacre. Ahora, Juan Carlos Livraga se dispone a repetir su historia a Página/12. Es la primera vez que lo hace ante un medio gráfico nacional. Cuenta su historia y más: sus contactos con Walsh, su vida posterior en Estados Unidos, el encuentro con Néstor Kirchner y las consecuencias físicas que aún sufre por los balazos de la noche trágica que empezó el 9 de junio de 1956.

Ese día, el general Valle dirigió una sublevación militar contra la dictadura. Para sofocar la rebelión fue implantada la ley marcial. Pero antes de que entrara en vigencia, en Florida fue arrestado un grupo de civiles que la policía creyó vinculado con el motín.

sábado, 19 de enero de 2013

"El megajuicio por la ESMA, episodio 3"

Alfredo Astiz intentó una y otra vez
esconderse de las cámaras de los fotógrafos.
EMPEZO UN NUEVO PROCESO ORAL POR LOS CRIMENES COMETIDOS EN EL CENTRO CLANDESTINO DE LA ARMADA. Un total de 68 represores comenzó a ser juzgado por delitos perpetrados en perjuicio de 789 víctimas. Está previsto que el juicio dure cerca de dos años y que declaren casi 900 testigos.

Publicado en Página/12. "El País".
29 de Noviembre de 2012.

El tercer proceso oral por los crímenes cometidos en la Escuela de Mecánica de la Armada empezó con las características de un megajuicio. La magnitud del proceso quedó plasmada en la forma que tomó la sala de audiencia de los Tribunales de Comodoro Py. Allí, 68 acusados barrieron con todas las disposiciones habituales de los espacios. Una parte, tal vez las caras más conocidas, ocupó los lugares más tradicionales dentro de los límites habituales del recinto: ahí estaban un “envejecido” Jorge “El Tigre” Acosta, como lo describió un sobreviviente; también Alfredo Astiz, que una y otra vez buscó esconderse de las cámaras detrás de la espalda de una defensora, como hizo en el juicio anterior. Entre ellos, se sentó el piloto Julio Alberto Poch, uno de los ocho acusados por los “vuelos de la muerte”. En la parte de atrás, en los confines de la sala, donde habitualmente está el espacio del “público”, quedaron los otros: el mundo de los acusados menos conocidos. Un ejército de caras vacías y cabellos blancos ocupó la mayor parte del lugar.

Dicen que entre ellos, justo en el .medio, se sentó Juan Alemann, secretario de Hacienda de la dictadura y uno de los dos civiles que serán juzgados en esta tercera etapa del juicio por la ESMA. Quienes atravesaron de ida y de vuelta ese espacio, para poder salir de la sala, lo vieron reírse, convertido en una especie de celebrity. Al costado, separados por un pasillo y algunos custodios, se ubicaron sus familiares. Luego de unos veinte minutos de respetuoso silencio después del comienzo del juicio, algo pasó. Aquello que había sido imaginado por el Tribunal como un prolijo espacio de separación entre las dos partes se llenó de ruidos, comentarios y alguna risa que corrió de uno a otro lado de la sala.