El Programa Las Víctimas Contra Las Violencias del Ministerio de Justicia y Derechos Humanos, con la coordinación de la Dra. Eva Giberti, tiene como finalidad principal poner en conocimiento de la víctimas cuáles son sus derechos para exigirle al Estado el respeto de los mismos y la sanción de las personas violentas que la hayan agredido. De este modo, se busca que la víctima supere su pasividad y reclame por sus derechos.

miércoles, 29 de mayo de 2013

"Mujeres de fuego"

LA MEGACAUSA SOBRE LOS CRIMENES COMETIDOS EN EL CENTRO CLANDESTINO LA PERLA. Esta semana comenzaron a declarar los testigos en el quinto juicio oral por delitos de lesa humanidad de Córdoba. Es el primero que involucra el robo de bebés. Las historias de Marité Sánchez, que parió estando secuestrada, y Sonia Torres, presidenta de Abuelas Córdoba. 

Publicado en Página/12. "El País"
10.03.2013

En el juicio más grande del que se tenga memoria en esta provincia, llamado también “Menéndez III”, y el primero que se realiza aquí por robo de bebés, en sólo 15 audiencias parece haber pasado de todo: un represor se suicidó de un balazo a pocas horas del inicio del proceso –Aldo Carlos Checchi– nada menos que adentro de un hospital militar. El abogado defensor de cuatro imputados, Jorge Agüero –un personaje que se hace llamar El Mesías–, acusó de “coimero” al presidente del Tribunal, desplegó un cartel ofensivo, fue arrestado en plena sala y terminó procesado por “injurias agravadas”. Un gobernador, José Manuel de la Sota, que al menos hasta ahora brilló por su ausencia, aunque no dudó en mencionar a “los jóvenes que se enamoraron de las armas” justo el mismo día del arranque del juicio, abonando así la teoría de los dos demonios, discurso que le costó el repudio de las organizaciones de derechos humanos. A todo esto, los represores con el multicondenado Luciano Benjamín Menéndez a la cabeza, seguido por Guillermo “Nabo” Barreiro y Pedro Vergez, alias Vargas, parecen turnarse para provocar a los familiares de las víctimas, y como toda defensa, optaron por descalificar a los testigos y sobrevivientes de sus crímenes, llamándolos “colaboracionistas” o, directamente, “buchones”.

De ellos, el más locuaz e inmanejable es Vergez. Incluso para Menéndez, quien hasta los juicios anteriores parecía llevar las riendas de su tropa, pero que en éste ha perdido ostensiblemente su autoridad. El miércoles pasado, el represor que se hacía llamar Vargas y se la pasa negando haber escrito el libro que se le atribuye, se puso a cantar de alegría “viva la muerte de Chávez”. Ante la queja del abogado querellante Miguel Ceballos, quien lo escuchó “claramente”, el juez le ordenó silencio y les adelantó “a él y a todos los imputados” que a la próxima indisciplina los sancionará y echará de la sala. Una reprimenda por la cual, al día siguiente, Menéndez dijo estar “profundamente mortificado”, ya que aunque no se sentía aludido, “jamás en su vida alguien lo había tratado así”. Pero, como ya ocurrió en el juicio al dictador Jorge Rafael Videla en 2010, la mayoría de los represores prefirió refugiar sus bravuconadas y supuesta valentía en una sala contigua con circuito cerrado de televisión no bien les tocó declarar a las primeras testigos mujeres: la abogada querellante Marité Sánchez, quien fue secuestrada el 24 de febrero de 1976, embarazada de siete meses y medio; y la Abuela de Plaza de Mayo Sonia Torres.

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